Una noche más. Todo el sueño acumulado parecía irse mientras se hacía más tarde.
Ya todo era más que un mar de ideas, era el silencio mentiroso que había en la habitación lo que me desvelaba.
Silencio mentiroso porque sonaba la música que envolvía cada pared con melodías y letras distintas.
Silencio mentiroso, porque se escuchaba de fondo la lluvia.
Y silencio mentiroso peor aún, cuando en mi mente existían 400 palabras que se unían formando historias, frases o pensamientos.
De apoco el sol iba a empezar a salir, y un nuevo día iba a empezar.