Que risa cuando te divertís a más no poder.
A veces uno siente que va a guardar 365 recuerdos en un año, pero resulta imposible.
El "no me tengo que olvidar de esto" se vuelve más un objetivo que otra cosa.
Y al final, aquellas cosas que realmente nos marcaron, para buen o para mal, son las que quedan para siempre registradas.
A veces nos acordamos que alguna vez nos dolió la panza de tanto reírnos, pero no recordamos el por qué.
Otras veces dolió el corazón, y aunque ese dolor tenga nombre y apellido, a veces es difícil acordarse realmente qué pasó.