sábado, 11 de febrero de 2012

Dicen que cada uno tiene su “misión en la vida” y si te ponés a pensar de por qué hay gente tan buena que se va al cielo, de un día para el otro ya no están, que compartiste momentos lindos….es cuando uno se tiene que replantear ciertas cosa como por ejemplo preguntarse si ESA persona tenía como misión ser la persona indicada  para brindarle fuerza al resto.
Cuando una persona deja de estar físicamente presente, es cuando pasa a estar presente en cada sonrisa, en cada mirada cómplice y en cada reunión que tengan todos aquellos que verdaderamente lo conocieron como persona.
A veces alcanza con saber que la persona que se fue era muy buena persona para que de un día para el otro se modifique la vida y te pongas a pensar en distintas cosas.
El vacío que se siente con la pérdida de alguien se llena de apoco con los mejores recuerdos, nunca se llega a completar porque es difícil satisfacer la necesidad de verlo, hablar y abrazar a aquel que no está pero saber que esa persona es un ángel, que te mira y te cuida desde el cielo te da fuerzas para seguir.
Cuando era chiquita llegaba a creer que las personas que ya no estaban presentes físicamente  eran parte del cielo en forma de estrella.
Una persona buena, nunca muere…porque mientras haya  recuerdos y ganas de volver a reencontrarse en el cielo, siempre va a estar presente.
Se puede llorar todas las noches por alguien que no está y es lógico, se puede pensar en alguien día y noche, se puede pensar en alguien un  rato…se puede pensar. Pero queda en uno saber qué hacer con ese dolor…ese vacío; Se puede debilitar o se puede hacer más fuerte recordando y sabiendo que nunca vas a estar solo, que esa persona SIEMPRE va a estar con vos, al lado tuyo y NUNCA en su vida habrá deseado que estés mal, al contrario que estés fuerte porque para eso están las personas buenas, para quedarse por siempre marcadas en la vida.