viernes, 6 de agosto de 2010


Existía un lugar…donde el frió era verdaderamente frío…y el calor era cien por ciento calor.

Costaba llegar ahí pero al fin y al cabo se llegaba.

Teníamos una agenda programada, nada nos asustaba. Contábamos con adrenalina y libertad.

Dormíamos poco…hay que confesarlo pero al fin y al cabo dormíamos…costaba levantarnos pero luego de tanto girar lográbamos poner un pie sobre el piso y caminar hacia el comedor, era dónde luego nos dictaban ciertas consignas a seguir.

Vivíamos para despertar con ganas de hacer algo…o eso se suponía y con ganas de que llegue la noche para poder disfrutar “más”.

No existían los días, las horas y los Meses…sólo un cronómetro.