martes, 29 de junio de 2010

Estos días me están demostrando quién es quién, a mi siempre me trataron de caretacuando sinceramente no tengo nada.

Un amigo verdadero te defiende hasta lo indefendible, cumple con la promesa de apoyarse codo a codo, hace que veas las cosas con claridad, y son esa luz cuando ves todo oscuro.

Los días pasan y cada vez me sorprendo más de esas amistades que yo consideraba algo importante, es desilusión pura lo que uno siente.

Cuando uno considera al otro mejor amigo, ya es intocable, y pase lo que pase se sabe que nada cambia y todo lo superan juntos.

Con los amigos es distinto, ellos son los que te sorprenden día a día, los que te dejan boquiabiertos en cada situación, en cada paso falso que dan y los que se cuentan prácticamente con los dedos de las manos. Sinceramente mi experiencia me vuelca al lado de la fidelidad hacia la amistad, es decir, yo ya si te considero amigo nunca te voy a abandonar y voy a “luchar” porque cada segundo que vivamos valga la pena, porque mal gastar el tiempo no lo vale.

Si te considero amigo ¿para qué después defraudarte?, es pérdida de tiempo, hay que empezar a valorar lo que uno tiene y a prestarle la atención que se merece.

Así me manejo yo y mis amigos saben que nunca los voy a abandonar y que por más corto que sea el tiempo o por más corta que sea algo que me tengan que contar, voy a estar. Simplemente asó lo quiero.